RELATO ERÓTICO “¿Qué te pensabas?”

En el vagón no había casi nadie. Miré por la ventana, hacía un día radiante. Veía los árboles muy verdes. Iba a encontrarme con ella. Cuatro meses  de Erasmus  habían sido muchos meses  para no gozar de su aroma a flujo mezclado con  esencia  a miel  . No me iba a dejar ni un solo milímetro de su piel sin chupar.

“Empezaré por el cuello,  bajaré por sus senos sin rozar con la lengua sus pezones. Así me deseará mas, hasta pasearme por su ombligo, luego bajaré, volveré a subir, volveré a bajar y cuando ella no lo espere, y ya no aguante más,  lameré  su clítoris. ¡Joder!  los tejanos me aprietan a reventar”.

Volví mi cabeza a la ventanilla y a lo lejos vi  como por ensalmo, un cabrón que  entre el rebaño  montaba  rápido  a una oveja .

Bajé en  Atocha. Fui al andén 22. Ella bajó del tren con otro. Le di-sólo- dos besos. Me lo presentó y le tendí la mano por no pegarle un puñetazo. Salí del andén. Cogí el tren de vuelta.

Caía la tarde, las ovejas que vi antes permanecían tumbadas en el mismo sitio. No me había fijado lo sucias que estaban. Los árboles me mostraban el envés de sus hojas . Sería por el viento. Mientras, los volví a mirar en el instante que la velocidad del tren me dejaba , miré un poco hacia atrás. Y entonces parecía que uno a uno me iban diciendo: “Te- fastidias-Estúpido- –Adiós.- Estúpido.-Adiós -Estúpido -¿Qué-te-pensabas?”

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